Para los amantes de vampiro.

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Para los amantes de vampiro.

Mensaje por sir huevas el Sáb Ene 22, 2011 2:16 pm

Esta es la historia de uno de mis personajes del juego de rol Vampiro, la mascarada. Es un assamita.

Para entender mejor la historia: la mini-historia del principio es la de uno de mis antiguos personajes, el cual fue tambien chiquillo de Devha, pero que murió en Valencia (aunque se quedó el final un poco abierto xdd) a manos de los anarquistas (Sebastián)

Espero que os guste tanto como a mi ^^




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EPÍGRAFE.

Afortunadamente, nadie podía verle. Si alguien hubiese podido ver la grotesca imagen que se arrastraba por las calles de Valencia en aquella noche de verano, sin duda ya estaría muerto… una imagen como esa no pasaba inadvertida. Cada paso que daba parecía costarle el doble, pero finalmente, tras unos minutos agónicos que a él le parecieron una eternidad, llegó al hotel. Subió a la habitación, y definitivamente pudo comprobar que le habían dejado solo… “cabrones”, musitó. Se miró al espejo… estaba destrozado. Solo le quedaban algunos mechones de pelo, y su piel, prácticamente en su totalidad, estaba chamuscada, creando unas escamas negras que, al roce, se desprendían, produciéndole un dolor horrible. Por si eso fuera poco, sus reservas de sangre eran prácticamente nulas. Se sentó en la cama y cogió el teléfono:
-Necesito tu ayuda…
Le contó la historia de lo sucedido hasta ese momento. Al otro lado del teléfono, una mujer le contestó:
- Aguanta como puedas querido, mañana por la noche estaré allí.
Como pudo, bajó las persianas, cerró la puerta y se echó en la cama. En poco tiempo estaba dormido.


Una mano sobre su boca le hizo despertar. Al abrir los ojos, pudo ver a tres hombres a su alrededor. Sin decir nada ni darle tiempo de reaccionar, dos de ellos le sujetaron, y el que le había tapado la boca, le clavó una estaca en el pecho.
-Devha….-Fue lo único que pudieron musitar sus labios justo antes de sentir como la madera le atravesaba el corazón.
En un instante el mundo se paró a su alrededor…
-El jefe está muy disgustado contigo… mal hecho.- Oyó decir a uno de ellos.
Sabía perfectamente quienes eran esos brujah, sabía perfectamente quien les había mandado, y, por desgracia para él, sabía perfectamente cuál era el inevitable destino que le estaba esperando.



CAPITULO 1. UN DESAFORTUNADO INCIDENTE.

Ambos jóvenes caminaban tranquilamente por el parque. A la luz de la luna, los ojos de Victoria miraban con un brillo especial a Adán, quien aún se ponía nervioso cada vez que observaba los preciosos ojos oscuros de la chica. Llevaban saliendo juntos medio año, y para Adán, Victoria lo era todo. Esa noche cumplían justo seis meses como novios, y Adán le había preparado algo especial en el parque donde se conocieron. No dejaba de mirar a Victoria de reojo, observaba su oscuro y rizado pelo, sus ojos negros, y su tez morena. Esa noche Victoria llevaba una camisa de seda y unos pantalones vaqueros, y estaba preciosa. Cuando llegaron a un banco Adán se detuvo, y Victoria se paró frente a él, mirándolo extrañado.
-¿Recuerdas este lugar Vic? Aquí fue donde nos conocimos.
Victoria miró a su alrededor.
-Llevas razón, no me había dado cuenta.
Adán la agarró de la mano, y sin decir nada tiró de Victoria para que lo siguiese hacia un bosquecillo cercano, donde, tiempo atrás, se dieron su primer beso. Pudo sentir que un temblor le recorría la espalda; quería que todo fuese perfecto esa noche. Unos metros más adelante, Adán había preparado una manta con unas velas, y en el medio, había un marco de foto con una foto de los dos y un anillo de plata. Al verlo, Victoria se giró hacia el chico, que pudo observar como una lágrima resbalaba por su mejilla. Acercó la mano y, acariciándola, seco esa lágrima.
-Gracias.
Fue lo único que pudo decir ella antes de arrojarse a sus brazos. Todo era perfecto, todo iba bien. Ambos estaban tumbados en la manta, observando el cielo, abrazados, cuando un hombre apareció de la nada. Vestía una chaqueta de cuero sobre unas espaldas anchísimas, y unos pantalones vaqueros.
-Precioso.- Soltó en tono sarcástico.
Adán y Victoria se levantaron, y Adán se coloco delante de Victoria, en ademán protector. El hombre levantó su mano, y aparecieron otros dos más detrás de la pareja, igual de grandes que el otro. Adán se puso nervioso, y notaba como Victoria temblaba de pies a cabeza.
-¿Qué queréis? No tenemos nada, aunque os puedo dar lo poco que tengo.-Adán sacó su cartera.
-No venimos por tu dinero chico. Hoy no es tu día de suerte.-Le contestó el hombre de la chaqueta de cuero.
En un instante, los hombres que acababan de salir les habían separado y les tenían inmovilizados. Parecía imposible que se hubiesen movido tan rápido. Victoria sollozaba y gritaba, y Adán solo tenía en mente zafarse de su agresor e ir a ayudarla. Empezó a patalear y a moverse, pero el hombre que lo tenía agarrado le pegó un puñetazo y cayó al suelo. Victoria gritó su nombre. Tirado en el suelo y mareado, Adán escuchó:
-Jefe, ¿qué hacemos con la chica?
-Me da igual, no la necesitamos, podéis hacer con ella lo que queráis.
Adán intentó levantarse, ir hacia Victoria, ayudarla, pero entonces recibió otro golpe en la nuca.
-Este muchacho es duro de pelar.
Acto seguido, la tenue luz de la luna se apagó, sintió frío y, lo que era más importante, un grito de Victoria se ahogó en los oídos de Adán.


Cuando abrió los ojos habían pasado algunas horas, y Adán tenía un dolor de cabeza terrible. Se incorporó y miró dónde estaba. Se encontraba en una sala cuadrada, con un escritorio lleno de papeles enfrente y una librería detrás. El estaba sentado en la silla del escritorio, y al otro lado de la habitación había una gran puerta de madera. Se levantó bruscamente, pero un pinchazo en la cabeza le hizo caer de rodillas, haciéndole recordar todo lo que había pasado; lo del hombre de la chaqueta de cuero, lo de los dos gorilas, y lo más importante, lo de Victoria. Aunque estaba cansado, trató de incorporarse, y corrió hacia la puerta. Intentó abrirla, pero estaba cerrada con llave. Aunque sabía que sería inútil, no podía estarse quieto, así que volvió al escritorio y empezó a rebuscar en los cajones la llave de la puerta. De repente esta se abrió, y entró el hombre que le había golpeado horas atrás.
-Veo que ya te has despertado muchacho. No te molestes en intentar escapar, te será imposible.-El hombre sonrió.-El jefe te ha estado observando ¿sabes?, hoy tu vida va a cambiar para siempre.
Adán no entendía nada de lo que estaba diciendo, y lo único que pasaba por su mente eran los sollozos de Victoria antes de separarles.
-¡¿Qué habéis hecho con Victoria?!
-¿La chica con la que estabas?-El gorila escupió estas palabras, como si le diese asco.-No tienes que preocuparte más por ella. Te recomiendo que la olvides, nunca más volverás a verla.
Al oír esto, algo en Adán se encendió como una cerilla, y saltó hacia el gorila mientras le lanzaba un puñetazo. El gorila, que no se lo esperaba, fue golpeado en la nariz, pero ni siquiera se inmutó. Adán recibió un nuevo golpe que lo lanzó al suelo.
-¡Maldito mocoso! Al jefe no le importará si te enseño modal...-Su palabra quedó ahogada a medio acabar en una agónica arcada.
Adán levantó la cabeza, y vio como el gorila caía al suelo, con el cuello rebanado. Acto seguido unos rulos negros se agachaban para recogerle. Adán aún estaba noqueado por el golpe del gorila, y no distinguía muy bien lo que sucedía a su alrededor.
-¿Victoria?-Musitó Adán.
-Chss…Descansa querido, te vas a venir conmigo.
La mujer se acercó al escritorio y escribió algo en un papel. Adán se sentía sin fuerzas por el golpe que acababa de recibir, pero sin embargo, poco antes de caer inconsciente de nuevo, pudo distinguir lo que aquella mujer había escrito en el papel:
“Ojo por ojo”


La brisa marina acariciaba su cara. Despertó ante esta sensación, y por un instante pareció que todo había sido una pesadilla. Sin embargo, al levantar la vista, la dura verdad le golpeó. Al mirar a su alrededor comprobó que estaba en el interior de un coche, aparcado al lado de la playa. La puerta del conductor estaba abierta, y dejaba pasar una brisa reconfortante. Al mirar por la ventanilla, vio a una figura de cabellos rizados, tez morena y vestida con seda que estaba hablando por el móvil. Una vez más, la imagen de Victoria apareció en su cabeza, y Adán deseó ir a verla de nuevo. Por desgracia, al salir del coche la mujer se giró, y comprobó que, aunque el parecido era increíble, esa mujer no era Victoria… en cierta manera, su mente sabía que no podía ser Victoria.
-Te tengo que dejar, nos veremos allí. Gracias por el favor.-Colgó su móvil y lo guardó en el bolsillo.-Buenos días querido, al fin has…
Su frase quedó a medio terminar, interrumpida por Adán, que aun estaba tratando de entender que era lo que había ocurrido.
-¡¿Qué ha ocurrido?! ¡¿Y Victoria?! ¡¿Dónde está?! ¿Qué han hecho con ella?
A pesar de que Adán estaba muy alterado, la mujer, por el contrario, estaba totalmente tranquila.
-No trates de entender todo ahora, te será imposible.-Contestó la mujer, con un semblante serio y enigmático que hizo pensar a Adán que esa mujer no era una mujer corriente.-Uno de los gorilas llevaba esto en un bolsillo.
Se acercó a Adán y le tendió el anillo que esa misma noche le había regalado a Victoria.
-A partir de ahora, eso será lo último, y lo único, que sabrás de ella. Siento decirte que tu vida nunca jamás volverá a ser igual. Ahora sube al coche y vámonos, si nos quedamos aquí, ambos moriremos.
Adán no se movió. Miró al anillo, y las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.
-Adán, vamos, no tenemos tiempo para esto. Puedes hacerlo por las malas o por las buenas, pero vas a venir conmigo te guste o no, y créeme que ahora mismo solo podrás estar seguro si estás a mi lado.
Adán permaneció un momento más, mirando al mar, y su cabeza se negó a creer lo que le había pasado esa noche, era totalmente surrealista. Seguro que Victoria estaría en su casa, preocupada, preguntándose donde narices se habría metido el. Desde dentro del coche, la mujer le metió prisa.
-Sube, no podemos permanecer aquí mucho más, ya te he dicho que no es seguro.
Adán no quería escucharla, y no lo haría. Agarró el anillo con fuerza y corrió hacia la playa. No sabía dónde iba, pero si sabía que no quería estar con esa mujer. Al saltar del paseo a la arena, algo le agarró del pie y le lanzó contra el suelo. Afortunadamente, esta amortiguó el golpe, y pudo girarse para ver que dos hombres corpulentos habían estado escondidos tras el muro que delimita la playa.
-¡Adán!- Oyó gritar a la mujer, que instantes después estaba a su lado.
Adán solo pudo señalar a los dos gorilas. Ella se levantó y los miró a ambos.
-Permanece alejado, pero por tu bien, NO HUYAS.- Le dijo al chico.
La mujer sacó dos puñales, de unos treinta centímetros cada uno, y Adán vio como los chupaba, haciéndose un corte en la lengua que dejó ambos puñales impregnados de sangre. Un instante después la mujer había desaparecido ante sus ojos. Los gorilas se miraron y se pusieron de espaldas al muro. Sacaron unas pistolas, y se colocaron el uno junto al otro. Momentos después, uno de ellos tenía clavado uno de los puñales en el estómago, cayó al suelo, aún estaba vivo, pero parecía haberse quedado sin fuerzas. En ese momento, el otro gorila aprovechó para asestar un golpe que hizo que la mujer cayera al suelo, mientras que la apuntaba con el arma. Sin embargo, la mujer era ágil, y al caer pudo rodar y ponerse en pie de nuevo. Haciendo gala de una velocidad sobre-humana escaló el muro y en un instante estaba encima del gorila, quién no pudo hacer nada para evitar algo que Adán no podría olvidar nunca. La mujer vomitó sangre sobre el gorila, y este empezó a gritar. Instantes después la cabeza del gorila se había convertido en un amasijo de hueso, pelo, y demás sustancias que hicieron que Adán vomitase sobre la arena. La mujer bajó y se acercó al otro hombre. Acto seguido le saco el puñal del corazón, pero el gorila no podía moverse, parecía estar inconsciente. Sin embargo, la mujer se acercó a su oído y le susurró algo. Miró a Adán, y vio que estaba temblando, agarrando fuertemente el anillo. Fue hacia el hombre que no tenía cabeza…lo que ocurrió a continuación ayudo a que Adán lo entendiese, aunque no pudiese creerlo. Mirando hacia Adán, la mujer dejó ver en su dentadura unos grandes colmillos que antes no estaban ahí, agarró el brazo del hombre y empezó a succionar su sangre. Era demasiado para Adán, todo eso le sobrepasaba. Ella sacó el teléfono del que parecía estar en coma, y con una irónica sonrisa, Adán pudo escuchar:
-¿Servicio de habitaciones?-Soltó una estruendosa carcajada.-Gracias por la comida, pero esta noche ya había cenado. Pueden venir a recogerla cuando quieran.-De nuevo, una carcajada erizó los pelos de Adán.
Dejó el móvil, con la llamada aún activa, encima del cadáver. Se acercó a Adán y sin decirle nada tiró de él. Adán se dejó llevar, no entendía nada, estaba colapsado, su mente no procesaba absolutamente nada. Simplemente nada podía ser real. Montó en el coche y la mujer le puso el cinturón. A su lado, ella también se lo puso, y ambos salieron de allí.
Al cabo de un rato, la mujer miró a Adán, que parecía estar más tranquilo, mientras acariciaba el anillo con su dedo.
-Mi nombre es Devha.
El chico no se inmutó. Acercó sus manos a la cadena que tenia colgada del cuello, con una pequeña cruz, que le habían regalado hacía años, en su comunión, y se la quitó. Sacó la cruz de la cadena, y colocó el anillo en su lugar. Mirando la cruz, bajó la ventanilla, y mientras la tiraba fuera, musitó.
-Supongo que no voy a necesitar esto nunca más.
Devha, a su lado, sonrió.

Unas horas más tarde, que a Adán se le hicieron siglos, el coche se detuvo, enfrente de un hotel.
-Hemos llegado.
Ambos bajaron del coche y se detuvieron en la puerta, donde un hombre parecía estar esperándoles.
-Hola Devha.
-Hola.-Saludo ella.
El hombre sacó una llave y una mochila y se la entregó.
-Aquí está todo.-Le dijo el hombre. Mirando a Adán añadió.- ¿Éste es el afortunado?
-Así es. No le va a ser sencillo, pero lo acabará entendiendo.
Adán escuchaba todo de forma ausente, pero sin dejar de prestar atención.
-Bueno Jorge, una vez más, muchas gracias. Si necesito algo más te llamaré. Por el momento, no te alejes demasiado.
-Entendido, cuidaros.
Devha se dirigió hacia la habitación, y Adán la siguió. Al llegar miró el reloj, y vio que eran las 6 de la mañana.
-Lo mejor por ahora es que descansemos durante el día. Mañana te despertaré cuando caiga la noche. Ya has visto que lo más seguro es que te quedes conmigo, así que cuento con que no intentes hacer ninguna tontería.
-No creo que duerma, no tengo sueño.-Contestó Adán, sin levantar la vista del anillo, que jugueteaba entre sus dedos.
Pero la verdad es que estaba destrozado. Fue al baño a curarse las múltiples heridas que había sufrido esa noche. Devha le dejó algo de ropa que sacó de la mochila, y se dio una ducha. Cuando salió, ella aún estaba despierta, y parecía que estaba esperándole.
-No pienso ir a dormir hasta que tú lo hayas hecho.
Adán levantó sus hombros. Lo cierto es que le daba igual, lo cierto es que todo le daba igual, y estaba convencido de que cuando despertase al día siguiente todo eso habría sido una pesadilla, y nada más. Se tumbó en la cama, con su anillo fuertemente agarrado. Antes siquiera de darse cuenta, estaba totalmente dormido.


CAPITULO 2. ESTA ES MI HISTORIA.

El ruido de la puerta le despertó. Devha acababa de llegar.
-Buenas noches querido. Espero que estés más descansado.
Le lanzó una botella de agua fresca, que Adán recogió. Su estomago rugió por el hambre.
-¿Traerás algo para desayunar?-Pregunto Adán.
Devha le dedicó una sonrisa.
-Primero hablaremos largo y tendido. Por la mañana, no querrás tener que masticar para comer.
Devha se sentó en la cama, al lado de Adán, quien tembló al escuchar esa frase.
-Adán, se que lo de ayer no fue justo. Nadie se merece que, de la noche a la mañana, le arrebaten todo lo que tiene, pero a veces, la vida no es justa, y, querido, créeme cuando te digo que la muerte lo es menos aún.
Adán dejó escapar una irónica sonrisa, lo que hizo que Devha le mirase extrañada.
-¿Qué ocurre?
Adán la miró, y Devha pudo observar que en sus ojos solo había una profunda tristeza, y nada más.
-¿Tratas de explicarme que la vida no es justa? No sabes nada de mí.
-Lo cierto es que no, apenas se tu nombre y el motivo por el que estabas en ese despacho, pero nada más. Aunque de lo que estoy segura es de que no debes de ser un chico normal, o si no ellos no se habrían fijado en ti.
-¿Ellos?- Adán tenía ganas de enterarse de toda la historia, y esperaba que Devha se lo contase al fin.
Devha se dio cuenta de esto.
- Bien querido, creo que ha llegado la hora de que te enteres finalmente de todo…Por dónde empezar.- Con un ágil movimiento, sacó uno de sus cuchillos.- ¿Crees que los humanos sois los únicos seres que existís en este mundo Adán?.- La mujer hablaba mientras el cuchillo jugueteaba por su mano.
Adán la miró extrañado. Lo cierto era que no sabía que contestar, no después de todo lo que había visto. Devha le sonrió.
- Así es, no sois lo único que existe, hay otros seres ¿sabes? Seres de los que todos habéis oído hablar, pero que muy pocos los han visto y han sobrevivido para contarlo.
Cogió la mano de Adán, y este notó que la piel de Devha estaba helada. Por un instante, Adán creyó ver un brillo nostálgico en los ojos de Devha, pero tan fugaz, que ni siquiera estaba seguro de si lo había imaginado.
- No hace ni un año desde la última vez que…bueno, olvídalo, no te incumbe en absoluto.- La expresión de Devha se volvió severa.- ¿Lo notas verdad Adán?, es por esto, y por todo lo que has visto, que ya puedes estar seguro de lo que soy, y despejar tus dudas. Soy justo lo que estás pensando.- Se tomó un momento para ver la reacción de Adán.- Soy lo que nosotros conocemos como vástagos, y lo que vosotros, los humanos, conocéis como vampiros.
El semblante de Adán se volvió duro de repente, y levantó su vista hacia Devha. A pesar de su juventud, Adán sabía desenvolvérselas perfectamente, y la vida le había enseñado a interpretar las situaciones. Sabía que era lo que estaba buscando Devha de él.
-Entiendo lo que eres, pero no esperes que yo sea lo mismo.- Devha quedó extrañada al comprobar que el chico había sabido interpretar perfectamente las circunstancias.- He pasado toda mi vida jodido, y solo he conocido la felicidad desde que conocí a Victoria. En 18 años solo he sido feliz los últimos 6 meses, y si todo lo que ocurrió anoche, lo que le haya podido pasar a Victoria, es a causa de que queréis que sea un vampiro, estáis equivocados. No pienso ser como vosotros, he visto lo que sois capaces de hacer, lo que significan los sentimientos para vosotros, y no, me niego. Lo único que deseo es que me dejéis en paz, que pueda volver, encontrar a Victoria, y seguir mi vida como si nada hubiera pasado.
Devha lo miró, y de nuevo el semblante serio que tenía erizó los pelos de Adán.
-Estás muy equivocado Adán. Creo que no terminas de entender tu situación. No terminas de entender lo que ocurrió anoche ¿verdad? Verás, el mismísimo Sebastián, el “dueño” de todo el mundo vampírico que transcurre en Valencia te eligió a ti. No sé los motivos por los que hizo esto, pero no es tonto, y tú tienes que ser valioso. Él no descansará hasta que te tenga, hasta que te convierta en lo mismo que él.
-¿Y qué quieres tú de mí?
La pregunta pilló a Devha desprevenida.
- No quiero que seas suyo.
Adán la miró extrañado.
-Sin embargo, ¿quieres que sea tuyo?- Por unos segundos, el silencio envolvió la habitación.
-Así es.
-¿Por qué? ¿Qué ganas tú con esto? ¿Qué ganaré yo?
-Ése es el tema más complicado sobre el que podemos discutir esta noche.- Devha dejó escapar un suspiro.- Ése es el tema por el que cientos de vampiros se arrepienten de ser lo que son, y por el que cientos de humanos anhelan más que nada ser convertidos.
Adán se relajó, y Devha también.
- Ambos perdimos algo anoche querido.- Dijo Devha.- Y ambos podemos ganar algo esta noche. Veras Adán, los vástagos somos complicados. Nuestros sentimientos no son como los vuestros, ya que no sentimos afecto por apenas nada. Cuando todo lo que está a tu alrededor se convierte en cenizas, cuando ves como algo germina de esas cenizas, y ves como vuelve a caer…te das cuenta de que, cuando eres inmortal, nada merece tu atención. Es difícil ser feliz cuando estás muerto, pero, por otro lado, es aún más difícil estar triste cuando puedes tener el mundo en tus manos. Sin embargo, de la misma manera que el fin último de un humano es poder dar vida, tener una descendencia a la que enseñar, a la que cuidar, el fin último de un vampiro es, irónicamente, arrebatar esa vida, para tener una descendencia a la que enseñar, a la que cuidar…es lo único por lo que los vampiros podemos sentir afecto, por nuestros “hijos”, o, como nosotros los llamamos, nuestros chiquillos. Anoche descubrí que mi chiquillo fue apresado por Sebastián, y que está bajo pena de muerte. Quizá a estas horas ya se haya llevado a cabo su sentencia.- A pesar de sus palabras, el rostro de Devha permanecía impasible, sin dar la más mínima muestra de flaqueza.- Es por eso Adán que anoche ambos perdimos algo. Sin embargo, uno tiene que sobreponerse ante cualquier situación. Como te he dicho antes, no puedes ni siquiera imaginar todo lo que he perdido a lo largo de mi existencia, así que no te atrevas a pensar siquiera que sabes lo que significan los sentimientos para nosotros, porque tendrías que vivir muchos más de 18 años para entendernos.
Adán la miró pensativo…una vez más, el rostro de Devha le recordó a Victoria, tan parecidas…
- De acuerdo, puede que no entienda vuestros sentimientos. Por ello mismo, explícamelo tú, ¿por qué yo? ¿Por qué los vampiros habéis decidido que tenéis derecho a arruinar mi vida?
Devha lo miró. Ese chaval cada vez le resultaba más enigmático.
- Quizá te lo pueda explicar, pero para ello, primero tienes que hablarme de ti. Hasta ahora me has demostrado que tus reacciones no son iguales a la del resto de los humanos, has conseguido que finalmente sienta curiosidad hacia ti, y créeme que eso es algo que no soléis conseguir los de tu especia, así que, por favor, cuéntame tu historia.
Adán miró el reloj, y vio que había transcurrido ya media hora. Volvió a beber de la botella, y por unos instantes, se limitó a mirar al suelo. Finalmente, levantó la vista.
-Nací hace aproximadamente 18 años. La fecha exacta no la sé, porque fui abandonado a las puertas de un convento. Pasé los primeros 12 años de mi vida en el convento de San Lorenzo, rodeado de hábitos y plegarias, donde las monjas hacían las veces de profesoras, mientras me traían de aquí para allá. Durante ese tiempo no hubo ninguna figura a la que considerar mis padres, y por supuesto, cuando vives en un convento tampoco tienes amigos…el tiempo lo pasaba como podía. Me encantaba leer, no solo libros sobre historias fantásticas, sino también libros sobre filosofía y sobre mitología. Me acabe leyendo todos los libros del convento, aunque pronto me aburrí de ellos, eran todos iguales…me las apañaba para escaparme en las horas de misa y las de rezo, e incluso llegaba a ausentarme largas temporadas, durmiendo en una pequeña cabaña hecha con palés. Con 10 años le pedí dinero a la madre superiora para comprarme algunos libros, y ella me dijo que ya había leído suficientes libros como para andar comprando más, pero como ya he dicho, esos libros eran aburridos. Al día siguiente salí del convento y me fui a una librería, donde robé un par de libros, uno sobre mitología y otro de fantasía, los cuales leía y escondía en mi cabaña. Robar libros comenzó a convertirse en costumbre, y finalmente me acabaron pillando. Las monjas estaban ya hartas de mí, y cerca de cumplir los 12 años, me entregaron a una pareja de feligreses que todos los días iban a pedirle al señor que les permitiese tener hijos…infelices. Me llevaron a su casa, y trataron de ser mis padres. Sin embargo, cuando uno no ha tenido padres nunca, es difícil que de repente te sean impuestos. Ellos me llevaron al colegio, me compraron lo que quería…y a cambio, solo me pedían que me comportase como un niño normal, que les acompañase a misa todos los domingos y que les llamase papá y mamá. Me pedían demasiado. Nunca iba al colegio, me escapaba de misa, y nunca quería estar en casa…pudiendo estar leyendo en mi cabaña, que a esas alturas se había convertido en mi hogar. Por supuesto, nunca les llamé papá y mamá. Ellos también se cansaron, y decidieron tomar medidas más fuertes. Cuando tenía 14 años me encontraron leyendo en mi cabaña cuando debería estar en clase, y decidieron que esa sería la última vez que lo haría. La destrozaron, junto con mis libros y todo lo demás. Entre otras cosas, me obligaron a hacer la comunión, y desde los 14 años hasta ahora me han tenido totalmente controlado. Me llevaron al instituto, donde nunca llegué a hacer amigos, y donde aprobaba sin tener que estudiar. A cambio de aprobar y de ir a clase, ellos me dejaban tranquilo leer mis libros y no pisar mi habitación nada más que para dormir. Pero todo eso cambió hace 6 meses, cuando conocí a Victoria. Era la primera persona que se acercaba a mí, ya que por lo general, yo era el más rarito del instituto. Desde el primer momento, ella me cayó genial. Tenía mis mismos gustos, y tampoco se llevaba muy bien con el resto de la gente. Poco a poco, las horas de lectura fueron sustituidas por estar con Vic, y desde entonces hasta ahora, mi vida ha consistido en estar con ella todo el tiempo que podía. Cuando la semana que viene cumpliese los 18, tenía intención de dejar el instituto, buscarme un trabajo, un hostal, y dentro de quizá uno o dos años podernos ir a vivir juntos a algún sitio….- De nuevo miró hacia el anillo, que todavía no lo había soltado.- Pero anoche todo se truncó…-Cuando acabó, Adán se recostó, apoyando su espalda contra el cabecero de la cama.
Devha observó a aquél muchacho, que era mucho más de lo que aparentaba ser.
-Sin duda, no eres un muchacho normal.- Adán no se inmutó.- Verás, cuando un vampiro desea tener un chiquillo, no elije a la primera persona que pasa por delante de su puerta. Regalarle la inmortalidad y unos poderes fantásticos a cualquier persona es una irresponsabilidad. Más bien, el vampiro observa a diferentes personas con potencial durante una larga temporada, por lo que imagino que Sebastián lleva observándote varios años. Finalmente, tu eres su elegido, ¿el motivo? Probablemente porque eres un chico muy inteligente y no sientes demasiado aprecio por la gente. Como te dije antes, este proceso no es justo, ¿acaso crees que si preguntásemos a nuestro elegido el nos daría permiso para convertirle en lo que somos? No querido, es mejor si directamente lo hacemos, y después le damos tiempo para asimilarlo. Sin embargo, dadas las circunstancias, en tu caso haré una excepción.
Adán rió.
-¿Acaso vas a preguntarme si tienes mi permiso para convertirme en lo mismo que tú?
Devha sonrió.
-En cierta manera. Verás querido, voy a plantearte cuál es tu situación. Después, verás que ser mi chiquillo es prácticamente la única opción que te queda. En primer lugar, aparte de Victoria, no tienes familia ni amigos que puedan echarte de menos. En segundo lugar, Sebastián, la persona que te quiere como chiquillo, es realmente obtusa, y no descansará hasta tener lo que quiere, lo cual te pone en peligro, estés donde estés. Es por ello que la única manera de poder librarte de él sería convertirte en el chiquillo de otro vampiro, otro que pudiese plantarle cara, como yo.
Adán no contesto nada. Por unos momentos, agacho la cabeza y reflexionó sobre lo que acababa de oír.
-¿Y qué ocurrirá con Victoria?
-Veras querido, a estas alturas, debes de imaginar cual ha sido su destino, si bien es cierto que no podemos estar seguros de lo que finalmente la ocurrió. Es por ello que te voy a poner una pequeña prueba, al fin y al cabo, yo también tengo que saber si mereces la inmortalidad, ¿no crees? La prueba consiste en que averigües que fue de Victoria. Es decir, te llevaré a Valencia, y tú solo tendrás que encargarte, de la manera que prefieras, de averiguar cuál fue su final. Sin embargo, debes de entender que, sea cual fuese el final de Victoria, nunca podrás volver a estar con ella. No me mires así, eres lo suficientemente inteligente como para saber a qué me refiero. Si Victoria está muerta.-Al oír esto, un escalofrío recorrió el cuerpo de Adán.- Entonces no tendrás de que preocuparte, y podrás venir conmigo. Quizá en uno o dos años puedas vengarte de Sebastián. Por otro lado, si Victoria aún vive, tendrás tu oportunidad para despedirte, pero no podrás estar con ella. Adán, sabes tan bien como yo que Sebastián no descansará hasta tenerte, y eso solo pondría aún más en peligro a Victoria.- Devha se tomó un momento para ver la reacción del chico.- Y bien, ¿qué me dices?
Adán reflexionó. Sabía perfectamente que aquella desconocida llevaba razón, esa era exactamente la situación, y esa era la mejor de las soluciones. Finalmente suspiró, y se resignó a pensar que su vida no volvería a ser como antes. Pero, por otra parte, algo en Adán le decía que la idea de ser vampiro era perfecta para él, ¿o es que acaso había encajado alguna vez con los humanos?
-Está bien, haremos eso. Por la mañana, tú tendrás lo que quieres, y yo…en fin, no sé muy bien que será de mí, pero supongo que no puede ser peor a lo que tenía hace 6 meses.
Devha sonrió y se levantó. Cogió las llaves del coche y se dirigió a la puerta. Adán, con semblante serio, la siguió.










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El fuego, que aún ardía junto a los dos vampiros, iluminaba parcialmente la cara de Devha, lo cual le daba un aire aún más tenebroso.
-Se que no le has dicho toda la verdad, pero él no soy yo, y ya sabes de lo que soy capaz, así que por tu bien que me cuentes a mí eso que no le has contado a él.- En su voz no había ni el más mínimo rastro de clemencia, simplemente, parecía que estuviese contando una verdad irrefutable.
El hombre rió, una risa tenebrosa que hubiese erizado los pelos de cualquier humano.
-Muy bien, tú lo has querido. Podemos hacer esto de dos maneras, lenta y dolorosa, o rápida e indolora…te doy tres segundos para que te decidas.
Nuevamente, la risa inundo la explanada…
Tres segundos después, un grito de agonía sustituyó esa risa.
-Vale… te diré… lo que ocurrió realmente…

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CAPITULO 3. LA PRUEBA.

Después de un rato, Devha aparcó el coche.
- Si sigues esta calle, dos manzanas más allá encontrarás una discoteca donde se esconde Sebastián, junto a una gran cantidad de vampiros y ghouls.- Adán frunció el ceño al escuchar esta palabra, Devha suspiró.- Y pensar que tendré que explicártelo tooooodo otra vez… en fin. Se les conoce como ghouls a los humanos que beben de nuestra sangre. Eso les da parte de nuestros poderes, pero no les convierte en nada especial, son como perros. Para que te hagas una idea, los dos hombres que maté el otro día en la playa eran ghouls. Son mucho más fáciles de matar que los vampiros, así que te aconsejo que, si te tienes que enfrentar a alguno, te enfrentes a uno de estos. Ante cualquier vampiro, corre y trata de esconderte.-Adán asintió.-Dado que nunca te has visto en una situación así, voy a ayudarte un poco para que puedas salir de esta.
La mujer se giró y saco una pequeña mochila, con varias cosas en su interior. Primero sacó unas botellas de cristal con un trapo sobresaliendo y las dejó en el salpicadero, olían a gasolina; después sacó una estaca de madera, un mechero y un puñal.
- Bien, por dónde empiezo.- cogió la estaca y se la mostró al chico.- Esto sabes lo que es. Probablemente hayas oído que sería suficiente para matar a un vampiro, pero eso es mentira. Simplemente, si nos la clavas en el corazón, conseguirás cortar nuestro riego sanguíneo, y nos dejarás paralizados.- La metió en la mochila y cogió las dos botellas de cristal.- Esto son cócteles Molotov, no me mires así, ya sabes lo que son. No hay nada peor para los vampiros que el fuego. Si se nos quema, nos producen las peores heridas que se nos pueden llegar a producir, y si vemos un fuego descontrolado, salimos corriendo hacia el lado contrario de forma irracional. Ya te explicaré más sobre el tema cuando vuelvas.- Las metió en la mochila junto al mechero. Cogió el puñal y alargó su mano hacia el chico, quién lo cogió.- Esto es un puñal, pero no uno cualquiera. Verás, la principal característica del clan vampiro al que pertenezco…- Adán hizo notar su cara de interrogación, si acaso se podía hacer notar más.- Ahora no te voy a explicar lo de los clanes vampiros, lo haré cuando vuelvas. El caso es que la principal característica de nuestro clan es que tenemos determinadas capacidades de modificar nuestra sangre; es por ello que corté mi lengua con mis cuchillos el otro día, para impregnarlos con esta. En esta funda he introducido algo de dicha sangre envenenada. Además, estos cuchillos están hechos de un metal especialmente poroso que retiene más la sangre, por lo que si consigues hacer un corte a un vampiro con este cuchillo, quizá consigas hacer que tus golpes le afecten, y si lo vuelves a introducir a su funda y consigues volver a herirle, quizá le dejes paralizado. Aún así, esto solo lo podrás hacer un par de veces, tres con suerte.
Devha cerró la mochila y se la entregó a Adán. Este la cogió, pero sin embargo aún estaba pensando sobre lo que le había dicho, por lo que, después de ponérsela, se quedó unos instantes más sentado en el asiento del coche. Devha lo observó extrañada.
-¿Pero qué haces? ¿Quieres irte ya? ¡Se va a hacer de día y no vas a haber terminado!
Curiosamente, al abrir la puerta de Adán por dentro le dio un beso, seguido de un empujón para sacarle del coche.
-Suerte querido, te estaré esperando aquí.
Adán empezó a andar en la dirección que Devha le había señalado. No pudo evitar sentir un escalofrío al recibir el beso de Devha, que tanto le recordaba a Victoria. Unos pasos después su cabeza le obligó a olvidarse de eso y a pensar en lo que tenía delante.
A medida que se dirigía al lugar, su mente repasaba lo que le había dicho Devha, e imaginaba las mil formas diferentes que le permitirían enfrentarse a un vampiro con lo que le había dado aquella mujer tan enigmática. Así, sin darse cuenta, llegó a la discoteca, y se paró al otro lado de la calle, escondido tras la esquina.
Observó detenidamente el edificio. Era un edificio bajo, de tres pisos, y la discoteca hacia esquina, ocupando aproximadamente un cuarto de la manzana. En el segundo, Adán pudo ver la ventana rota por la que habían saltado él y Devha, que ahora estaba tapada con maderas. Se paró a pensar un momento. Lo único que necesitaba era saber que había sido de Victoria, así que necesitaba a uno de los que había la noche que lo atraparon. Sacó la estaca de la mochila, y se la guardó en el bolsillo izquierdo. Palpó su bolsillo derecho, y comprobó que el puñal estaba ahí. Había llegado el momento, y Adán no estaba seguro de si estaba o no preparado, pero a fin de cuentas, no le quedaba otra opción. Observó la puerta, y vio a un hombre grande vestido con traje y un auricular en la oreja, era de seguridad. Alejado lo suficiente del edificio, lo rodeo, y se fijo en cada una de las puertas y ventanas que daban a la discoteca, en todos los hombres que entraban y salían, e intento hacerse una idea de las habitaciones que podían ver desde fuera. Tras un rato reflexionando, se le ocurrió la mejor manera de hacer salir a todos los vampiros que podían estar dentro.
Se colocó en la calle donde no estaba la puerta a la discoteca, y observó por las ventanas. En algunas había luz, pero en otras no. Fijo su atención en una de las ventanas por las que no salía luz, y cogió una gran piedra. Miró al suelo y vio que había otra…solo tenía dos oportunidades…espero a que la calle estuviese vacía, y sacó el mechero y una de las botellas, prendió el trapo y lo dejo a su lado, cogió una de las piedras y la lanzó con todas sus fuerzas contra el cristal…pero falló. La piedra golpeó la pared, creando un ruido fuerte y seco, lo cual provocó que se abriese la ventana de al lado, de donde asomó una cabeza. Al ver el coctel molotov prendido, el hombre entró, y Adán pudo oírle gritar en un extraño idioma…sin embargo, se había dejado la ventana abierta. Adán agarró el coctel molotov, y rezó por poderlo encestar por la ventana…aguantó durante unos instantes, mientras apuntaba, y acto seguido lanzó la botella, que afortunadamente entro en la habitación. Adán pudo ver un fogonazo de luz, y poco después las llamas asomaban por la ventana. Salió corriendo hacia la esquina donde se había escondido desde el principio, y desde donde pudo ver como la gente salía corriendo del local. Al cabo de un rato, un grupo de personas de seguridad, entre las cuales pudo diferenciar al hombre de la chaqueta de cuero al que llamaban jefe, corrieron hacia donde había estado instantes antes Adán. Al llegar, Adán pudo ver, escondido tras la esquina, resguardado en la entrada de un portal, como este hombre dirigía a todos los que habían ido con él, mandándolos solos o en grupos de dos en diferentes direcciones; una vez hubo acabado, él mismo echó a andar, sólo. Esta era su oportunidad. Adán estaba acostumbrado a moverse en sigilo, siempre lo había hecho para escapar del convento o de su casa, así que no le fue difícil seguir a este hombre sin que se diese cuenta.
Después de un rato andando, el hombre llegó, una vez más, al bosquecillo, donde se habían encontrado el primer día. El hombre paró al llegar a la explanada donde les había capturado el día anterior. Rápidamente, Adán ideo un plan para poder cogerle. Ahora mismo, el hombre se encontraba en medio de la explanada, y Adán se encontraba escondido tras un árbol. Adán comenzó a hablar, mientras escondía el ruido que producía al sacar el cóctel molotov y prenderlo con el mechero.
-Aquí fue donde me encontraste la primera vez…
La oscuridad que envolvía el bosque y la distancia que había entre ellos impedían que el hombre pudiese encontrar de donde procedía la voz.
-No sé qué haces otra vez aquí muchacho, pero esta vez no escaparás. Lo que has hecho ha sido muy irresponsable…es demasiado tarde para que puedas salvar tu vida, Sebastián ha encontrado a otra persona a la que tomar como aprendiz, así que tengo carta blanca para hacer lo que quiera contigo…
Justo cuando terminó la frase, Adán salió de detrás del árbol y le lanzó el coctel molotov, con una gran precisión. Sin embargo, el hombre se movió con una velocidad sobre humana, y en un instante ya no se encontraba en el mismo lugar, sino a apenas unos metros de Adán.
-Yo no soy uno de los debiluchos con los que te encontraste el otro día chico. Y parece que esta vez no está Devha contigo…
Adán echó su mano al bolsillo izquierdo donde guardaba la estaca…quería reservarse el puñal para un caso extremo. Sin embargo, antes de rozarla siquiera, el hombre de la chaqueta de cuero le tenía cogido del brazo, mientras que con la otra mano le había cogido del cuello, ahogándole.
-Este es tu fin muchacho…ni siquiera merece la pena beber tu sangre.
Ese era un caso extremo. Alargó su mano derecha al puñal, agarró la funda con la izquierda, y a la vez que desempuñaba el cuchillo le produjo un corte de un lado a otro del estómago, pero que apenas llegó a profundizarle en la piel. Por un instante el hombre aflojó sus manos, y Adán salió corriendo en dirección a donde ardía el cóctel. El hombre palpó su herida, y miró al puñal del chico.
-Maldita Devha…
Durante unos instantes el hombre pareció perder su fuerza, pero finalmente se recompuso, aunque demasiado malherido para el pequeño corte que le había producido Adán.
-Bien chico, esto ha dejado de ser un juego…no pienso darte ni un segundo de ventaja.
Sin embargo, y a pesar de las duras palabras del hombre, el fuego de detrás de Adán se reflejaba en sus ojos, y en el fondo se notaba en el hombre un miedo que cada vez le resultaba más difícil de superar. Adán guardó el cuchillo en su funda. Acercó su mano izquierda a la estaca, y recordó las palabras de Devha: “si nos la clavas en el corazón, conseguirás cortar nuestro riego sanguíneo, y nos dejarás paralizados”; bien, eso era lo que necesitaba en ese momento, que el hombre le escuchase. El hombre empezó a acercarse poco a poco hacia Adán. Rápidamente, Adán se quitó la camiseta, y cuando estuvo lo suficientemente cerca, Adán, cogiendo la camiseta de una manga, la acercó al fuego, lo que provocó que se prendiese. Acto seguido hizo ademán de lanzarle la camiseta al hombre, lo cual provocó que nuevamente este se moviese velozmente hacia adelante y hacia la izquierda, quedando a apenas a unos pasos de Adán; sin embargo, Adán no había soltado la camiseta, que ahora prendía más que antes, y cuando le vio a apenas unos pasos de distancia, Adán le lanzó la camiseta ardiendo al pecho. El hombre, que no tuvo tiempo de reaccionar, comenzó a gritar, y se tiró al suelo, golpeándose el pecho para intentar quitarse la camiseta ardiendo. Adán aprovechó para sacar el puñal de su funda y, de un salto, le produjo un nuevo corte en el brazo. El vampiro, nuevamente, dejó de moverse, y por unos instantes pareció que había perdido su fuerza. En ese momento Adán aprovechó para quitarle la camisa ardiendo, y le clavó la estaca en el corazón. El silencio cayó sobre ambos. El hombre había quedado totalmente paralizado, y ahora Adán podía respirar tranquilamente. Pero aún no había terminado, ahora tenía que sonsacarle la información, y eso tampoco iba a ser fácil. Hincó las rodillas detrás de su cabeza, y colocó el puñal sobre su cuello.
-Muy bien, ahora vas a decirme todo lo que ocurrió con la chica con la que estaba cuando me capturasteis. Ya has visto lo que tiene este puñal, así que como intentes hacer algo, o como intentes escapar, te rajo el cuello.
Acercó su mano a la estaca, y de un fuerte tirón se la retiró del corazón y la tiró a un lado. El hombre pegó un respingo, y miró de reojo a Adán. Después de las puñaladas y del fuego, había quedado realmente malherido.
-Joder, ahora entiendo a Sebastián…eres bueno muchacho. Sin embargo, creo que esto no es realmente lo que deseas hacer…es muy peligroso chico, y seguro que ya estás cansado, así que porque no levantas ese puñal y me lo das, luego cada uno nos vamos para casa y podrás relajarte.
Esas palabras sonaron como un sueño para Adán…realmente deseaba hacer eso, deseaba darle el puñal a aquel hombre, a pesar de todo lo que le había costado tenerle así, y también deseaba irse tranquilamente, y olvidarse de lo ocurrido. Adán le entrego el cuchillo.
-Muy bien chico, esto está mejor…
Adán se levantó tranquilamente, y se dio la vuelta para irse en dirección a su casa. Detrás de él el hombre levantó el puñal, y el ruido de un golpe le hizo darse la vuelta. Al girarse vio como el vampiro caía al suelo, con la estaca clavada en la espalda, y Devha le sonrió.
-Vaya, nunca pensé que llegarías a cazar a un vampiro. Sin embargo, da gracias a que estaba yo aquí...te acaba de engañar querido, pero no te preocupes, es normal, ha utilizado uno de sus poderes de vampiro.
Adán se dio cuenta de todo lo que había hecho, y miró al hombre tirado en el suelo.
-Bien querido, ahora que estoy aquí, puedes seguir sin miedo, ya no te hará eso otra vez, ¿verdad que no grandullón?
-Gracias.
Adán se acercó al hombre, cogió el cuchillo, se lo puso sobre el cuello y nuevamente le sacó la estaca del corazón.
-Maldita seas Devha…por vuestro bien que acabéis conmigo hoy aquí, porque si no…
-Descuida querido, me encargaré personalmente de que no vuelvas a dar problemas. Pregúntale Adán.
-¿Qué hicisteis con Victoria?
El hombre se limitó a reírse. Devha empujó suavemente a Adán.
-Si me permites…
Adán se apartó, y Devha ocupo su lugar frente al hombre, que aún seguía riéndose.
-No me sacaréis nada.
-Eso ya lo veremos.
Devha acercó su mano al pecho del hombre, que estaba totalmente quemado, y le arañó, llevándose una gran cantidad de piel y carne. El vampiro comenzó a gritar.
-Y bien, ¿hablarás ahora?
El hombre miró a Adán, y después a Devha.
-¿No me dejaréis hasta que os lo haya dicho verdad?
Devha le sonrió.
-¡Oye, si es inteligente! Aunque bueno, dada la situación, creo que era bastante obvio, ¿no te parece?
El vampiro miró asqueado a Devha.
-Maldita zorra….- de nuevo, un arañazo arranco un grito del vampiro.- ¡De acuerdo! os diré lo que sé, pero deja ya de hacer eso.- Devha le sonrió.- Cuando te quedaste inconsciente, uno de mis hombres y yo te llevamos con Sebastián, pero el otro, el que te había golpeado, tenía hambre, y total esa chica no nos servía para nada, así que se alimentó de ella, pero, tal y como él nos contó después, se sobrepaso, así que simplemente se deshizo de su cuerpo. Te aconsejo que no la busques, ni siquiera encontrarías su cadáver.
En apenas unos segundos, el mundo alrededor de Adán se derrumbó, y sintió como si un puñal helado le atravesase el corazón. Se lo habían confirmado, Victoria estaba muerta… una lágrima comenzó a resbalar por su mejilla.
-Lo siento Adán.-Dijo Devha a su lado.- Pero ahora no tenemos tiempo para lamentaciones. ¿Ya le has preguntado todo lo que querías saber?
Adán asintió.
-En tal caso, ve en esa dirección y espérame en el coche, ahora voy.
Adán se levantó y comenzó a andar en la dirección en la que le había señalado Devha. Las risas y los gritos que se produjeron detrás de él le pasaron inadvertidos, y para cuando llegó al coche, las lágrimas ya inundaban su rostro.
Al cabo de un rato entró Devha al coche, con el rostro y la ropa manchados de sangre.
-Lo siento Adán, pero esto ya nos lo temíamos. Vamos al hotel, trata de descansar hasta que lleguemos.
Depues de un rato las lágrimas dejaron de brotar, pero sabía que su corazón nunca se repondría. Sin embargo, ahora por lo menos tenía claro que iba a hacer con su vida, o más bien, con lo que quedase de ella después de esa noche. Mientras miraba el anillo de su cuello, dijo:
-Gracias por todo Devha. Creo que fue injusto echarte a ti las culpas…tú no tienes nada que ver, todo lo contrario, tú has sido quien me ha ayudado desde la otra noche…ahora cumpliré mi parte del trato, pero por favor, si me conviertes, hazte cargo de mi.
Con sus ojos fijos en el anillo, Adán no pudo ver la siniestra sonrisa que se dibujó en el rostro de Devha al oír sus palabras…todo había salido a pedir de boca para ella.


CAPITULO 4. COMENZANDO UNA NUEVA VIDA.

Cuando entró en la habitación, Adán fue directo a sentarse en la cama, estaba agotado. Devha entró unos minutos después que él.
-Bien Adán, ya está todo preparado, todo…menos tú.
El chico tragó saliva…sabía lo que quería, pero eso no cambiaba que estuviese muerto de miedo.
-¿Cómo es? ¿qué ocurrirá después?
Adán trataba de tranquilizarse, y Devha le sonrió.
-Verás, el abrazo es uno de los momentos más mágicos de la vida de cualquier vampiro. Es un proceso místico, en el que el vampiro transmite su propia esencia a su chiquillo. Primero, yo beberé tu sangre, dejándote vacío; sin embargo, esto no te matará, de hecho, durante ese tiempo, tu experimentarás la mejor sensación que puedas imaginar, una sensación mucho mejor que si hubieses consumido cualquier droga, o que si hubieses tenido un orgasmo; y entonces, cuando tu corazón se halla detenido, introduciré algo de mi sangre en tu organismo…ese es el momento en el que dejarás de ser humano, ya que durante unos instantes tu corazón no latirá, estarás muerto, hasta que mi vitae, es decir, mi sangre, entre en contacto con tu garganta…volverás a la “vida”, pero no será igual, porque estarás muerto. Una vez “revivas”, lo único que sentirás será una sed atroz, por lo que no serás capaz de controlar tus actos, simplemente te lanzarás a cualquier ser que pueda proporcionarte sangre, llevado por tu bestia interior. Cuando hayas bebido, volverás a tomar el control de tus actos, y podrás ser consciente del poder que alberga tu nueva vida.
Observó durante unos instantes a Adán, que ahora la miraba con mayor decisión que antes. La sonrió.
-No suena tan mal.
Devha le devolvió la sonrisa, y se sentó tras él.
-…Entonces déjame regalarte la más bella de las muertes…
Mientras decía esto, su mano acarició el pecho y el cuello desnudo de Adán. Por unos instantes, Adán deseó no haber quemado su camiseta. Sin embargo, poco a poco se dejó llevar, y empezó a disfrutar de esas sensaciones. Los labios de Devha se acercaron al cuello de Adán…y unos instantes después, unos colmillos ansíes de lujuria penetraban en su piel…a partir de aquí, Adán vivió la mayor de las pasiones, y el mayor de sus placeres, en ese segundo en el que afloraron todos sus sentimientos, en el preciso instante de su muerte.




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Re: Para los amantes de vampiro.

Mensaje por Tathis el Sáb Ene 22, 2011 3:18 pm

Yo la unica vez que he podido descargarme ese juego he tenido que jugar con un PJ la mar de extraño, una mezcla entre gangrel y nose que más.

Aunque he de decir, que antes que assamita, prefiero el gangrel o un ventrue xD
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Re: Para los amantes de vampiro.

Mensaje por sir huevas el Sáb Ene 22, 2011 3:27 pm

Peroooo yo estoy hablando de rol interpretativo, no de un mmorpg xDD

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Re: Para los amantes de vampiro.

Mensaje por Tathis el Sáb Ene 22, 2011 7:55 pm

Ahhhh coñe!
Ya decia yo xD
Es la historia del clan no?
Ya te digo q esta el juego de esto y es una basura, mola mas rolearlo xD
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Re: Para los amantes de vampiro.

Mensaje por sir huevas el Sáb Ene 22, 2011 7:58 pm

no ¬¬.

Es la historia que le cree yo a mi personaje y que me llevó muuuuchas horas xd

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Re: Para los amantes de vampiro.

Mensaje por Vito_Linus el Sáb Ene 22, 2011 8:52 pm

Joder tathis acuestate que no das una jajaja

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Re: Para los amantes de vampiro.

Mensaje por Tathis el Sáb Ene 22, 2011 9:35 pm

Si, lo mejor será que me eche la siesta...
El costipado me embota las neuronas xD
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Re: Para los amantes de vampiro.

Mensaje por sir huevas el Sáb Ene 22, 2011 10:07 pm

Tathis escribió:Si, lo mejor será que me eche la siesta...
El costipado me embota las neuronas xD

O que leas la historia, que al principio pone todas las dudas que te he contestao xD

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Re: Para los amantes de vampiro.

Mensaje por Tathis el Lun Ene 24, 2011 9:33 pm

Si la cosa es que me lei el principio y no sé que mierda pensaria mi cabeza para pensar en el libro de clan y el videojuego.
Pero me lo leeré, dame tiempo y que se vayan los examenes y me lo leeré enterito Very Happy
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Re: Para los amantes de vampiro.

Mensaje por Braximun el Miér Feb 16, 2011 1:21 pm

Muy buena Huevas.

Esta genial. Mi Alexander es un infiltrado del Sabat en la Camarilla. XD
Podriamos hacer alguna partida por el foro podria estar bien...

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